jueves, 16 de septiembre de 2010

slow-mode

Mientras bajo algo (si, música) paso a relatarles lo siguiente:

La ventana se empañaba y el frio se asomaba de a poquito. Las brisas empiezan a sonar como trompetas desafinadas durante un ensayo por la tarde. La escena se centra en el living de mi casa, donde se convierte plenamente en un campo de batalla, como las de esas películas bélicas que nunca me gustaron. Por un lado, una potencia indestructible super poderosa, a la cual nadie pudo vencer jamas. Por el otro lado, una masa imparable, una fuerza considerable capaz de obligarte a obedecer todas sus ordenes, fuerza que siempre sale victoriosa. Quién atacaría primero? Esa es una pregunta llena de respuestas. La arbitrariedad es una de las cosas que siempre están presentes en una batalla, la arbitrariedad y también la subjetividad sobre los resultados: "quién merecía ganar?" "quién fue mas poderoso?". Se me terminan las palabras para seguir comentando sobre este gran pleito, pero solo déjenme terminar:

Gadino y Chu se miraron ... pero ninguno lanzó la primera piedra.

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